En BuckDown somos especialistas en la caza de montaña y ofrecemos una experiencia única: la caza del arruí, también conocido como carnero del Atlas, en los impresionantes paisajes montañosos del sureste español. Originario del norte de África, este animal fue introducido en el año 1970 en Sierra Espuña y con el tiempo, ha encontrado en las sierras de Murcia y Comunidad Valenciana el entorno perfecto para prosperar, convirtiendo cada jornada de rececho en una auténtica aventura.
El arruí destaca por su fuerza, agilidad y una gran capacidad de adaptación. Su aspecto imponente con una característica melena en machos, cuernos curvados y pelaje color arena, lo convierte en uno de los trofeos más valorados por los cazadores internacionales. Pueden superar el metro de altura y pesar más de 120 kilos, siendo un verdadero desafío físico y técnico.
Realizamos recechos acompañados por guías expertos que conocen a fondo el comportamiento del animal y el terreno. Contamos con permisos para trofeos medallables, garantizando una caza selectiva y sostenible.
La mejor época para esta modalidad es entre noviembre y diciembre, durante el celo, cuando los grandes machos se dejan ver con mayor frecuencia. Si buscas una experiencia exigente y auténtica, con la posibilidad de conseguir un trofeo espectacular, la caza del arruí es una de nuestras propuestas más destacadas.
A primera hora del día, el cazador, acompañado por su guía, inicia la ascensión hacia las zonas más escarpadas de la montaña, donde el arruí normalmente encuentra su refugio. Desde posiciones elevadas, se observan detenidamente los grupos que se mueven por el terreno rocoso, buscando entre ellos un ejemplar especial. Una vez localizado el trofeo, comienza la aproximación: leer el viento, interpretar la orografía y avanzar sin ser detectado son claves para culminar el lance, que a menudo exige disparos alarga distancia.
El arruí, adaptado a entornos secos y abruptos, es un animal gregario y resistente. Suele moverse en grupos, especialmente de machos, salvo en la época de celo otoñal. De hábitos poco territoriales, se deja ver durante casi todo el día, alimentándose de pastos, matorrales y cortezas. Su capacidad para sobrevivir en terrenos áridos lo convierte en una especie tan dura como el propio entorno que habita, y en una de las cacerías de montaña más exigentes y emocionantes que se pueden vivir.
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Murcia y en la Comunidad Valenciana.